
Recientemente en la Unión Europea, y predico que próximamente en Estados Unidos, el tema de calentamiento mundial se ha convertido en un tema prioritario en la agenda pública. Aunque toda la evidencia comprueba que este tema merece mucha atención, hay un punto inquietante para el futuro de Colombia y Latinoamérica.
A finales de año pasado Nicholas Stern, ex economista jefe del Banco Mundial, público los resultados de un estudio sobre el cambio climático. El reporte, el cual fue comisionado por el Departamento británico del Tesoro, tenía como objetivo medir el impacto financiero del calentamiento global. Este estudio recibió mucha atención ya que afirma que se necesita una inversión equivalente al 1% del PIB mundial para mitigar los efectos del cambio climático y que de no hacerse dicha inversión el mundo podría entrar en una recesión que podría alcanzar el 20% del PIB global.
No obstante, Stern proponía como solución limitar, a través de impuestos, la importación de productos exóticos. La razón que daba es que no era ecológico importar “kiwis” de Nueva Zelanda simplemente para deleitar el paladar de los británicos (Estos “kiwis” contribuyen al desgaste climático a través de la energía requerida en trasportarlos).
Es decir, un fiel proponente del libre mercado estaba argumentando que las reglas del juego habían cambiado y que Gran Bretaña debería de depender más en su producción interna. El medioambiente pasó a ser más importante que la reducción de la pobreza (asumiendo que el comercio libre y la globalización contribuyan a ello).
La semana pasada el Presidente de Tesco (el tercer supermercado más grande del mundo) anunció que limitaran a sólo 1% las importaciones de productos que sean transportados en avión (dando prioridad a productos provenientes de países en desarrollo). Es de esperar que habrán más compañías tomando medidas similares (Marks and Spencer?).
De seguir tan caliente el debate del calentamiento global, será más fácil para los países desarrollados en imponer tarifas a los productos de nuestros países. Al cerrar sus puertas, las apuestas que hacemos en tratados de libre comercio serán en vano y no concretando en los beneficios que tanto prometen nuestros políticos y economistas.
Es por eso que debemos de liderar el movimiento verde en Colombia y convertir nuestros recursos naturales en productos ecológicos que contribuyan a reducir el calentamiento global, al mismo tiempo creando empresas nuevas e innovadoras.
¿Cómo se hace esto? Lo veremos en los próximos blogs.